La energía eolica tiene mucho potencial y gran cantidad de aplicaciones. La instalación de un aerogenerador en una región ventosa permite producir electricidad para una vivienda aislada, para bombear agua, o para cualquier otra aplicación aislada en las que se necesite electricidad. En Nuevas Energías Renovables instalamos los aerogeneradores más eficientes y fiables del mercado, que aprovechan los vientos de baja velocidad y consiguen generar más electricidad que los convencionales.
Venta de electricidad eólica a la compañía eléctrica
La experiencia con diferentes tipos de energías renovables nos permite diseñar y orientar una instalación eólica para que se pueda vender la mayor cantidad de energía. Por eso, sólo utilizamos los mejores equipos y los que mejor se ajustan a las condiciones de cada instalación. De esta manera nos aseguramos que obtener el mayor rendimiento ajustando el coste de la instalación al máximo.
Bombas hidráulicas mediante energía eólica
El bombeo mediante el sistema eólico, al igual que el sistema fotovoltaico, es la forma más sencilla y económica para hacer llegar el agua a las regiones agrarias aisladas de la red eléctrica, empleando la tecnología más apropiada para el desarrollo de la agricultura.
Electrificación de viviendas mediante energía eólica
En Nuevas Energías Renovables calculamos y proyectamos las mejores instalaciones eólicas aisladas para que nunca te falte la electricidad. Por esto todas nuestras instalaciones autónomas poseen un grupo electrógeno auxiliar para las ocasiones con días continuados con ausencia de sol.
La energía eólica es la que más futuro parece tener de todas las renovables, junto con la energía solar. Se pueden utilizar, igual que la energía solar fotovoltaica, para generar electricidad doméstica en zonas aisladas donde no existe conexión a la red nacional, o para vender a la compañía eléctrica.
La energía eólica consiste en generar electricidad mediante unos molinos de viento que mueven una turbina. Se consigue gracias a la energía cinética que produce este movimiento. Cuando el viento sopla a doble velocidad, se genera ocho veces más energía. La potencia del generador está en función de la longitud de sus aspas, a mayor longitud, se consigue mayor potencia y consecuentemente, mayor generación de electricidad. El tamaño de los aerogeneradores puede ser muy variable, existiendo unidades que van desde los 400W y un diámetro de aspas de 3 m. hasta los aerogeneradores comerciales instalados por las grandes empresas como Iberdrola, que llegan a los 2,5 MW de potencia y 80 m de diámetro de aspas. Nuevas Energías Renovables instala únicamente los aerogeneradores digamos domésticos, utilizados únicamente para generar electricidad de autoconsumo, de 400W a 3,2 KW de potencia, que aprovechan vientos de baja intensidad.
Todo aerogenerador necesita una velocidad mínima de arranque, que es de 11 Km./h en este tipo de aerogeneradores. Su mayor productividad es con vientos que ronden los 45 Km./h, pero paralizan su funcionamiento cuando los vientos llegan a los 100 Km./h para evitar dañar la máquina. La utilización de este tipo de energía compensa únicamente en regiones muy ventosas, con viento casi todos los días del año y una velocidad media superior a los once Km./h mencionados como el mínimo para que el aerogenerador empiece a funcionar. Es bastante común combinar este tipo de energía con energía solar fotovoltaica, puesto que las condiciones meteorológicas necesarias para ambas tecnologías son complementarias. Sol y viento conjuntamente no suelen combinarse a menudo.
El aerogenerador tiene usualmente tres aspas en conexión a un rotor que hace funcionar un generador eléctrico. Esto es el que vemos situado en la parte superior del mástil de un típico aerogenerador.
El primer uso que se conoce del aprovechamiento del viento data del año 3.000 a.C. con los primeros barcos veleros egipcios. Unos milenios más tarde (s. VII en Persia) surgirán los primeros molinos de viento que permitirán moler grano o bombear agua.
A Charles F. Brush (1849-1929), uno de los fundadores de la industria eléctrica americana, le debemos la primera turbina eólica para generación de electricidad. Era un gigante de 144 palas fabricadas en madera de cedro. Funcionó durante 20 años y cargó las baterías en el sótano de su mansión. Durante la segunda guerra mundial, una compañía danesa empezó a fabricar aerogeneradores bi y tripala, y en los años 50 aparecieron, las primeras turbinas de corriente alterna.
La primera crisis del petróleo (1973) generó un interés real por la energía eólica. La generación de aerogeneradores de 55 KW de 1980 supuso, el boom industrial y tecnológico para los aerogeneradores modernos.
De acuerdo con los objetivos en energía eólica, sitúa su objetivo de incremento en 12.000 MW adicionales en el periodo 2005-2010, el que supone finalizar en 2010 con una potencia total instalada de 20.155 MW. Los objetivos eólicos por comunidades son muy esperanzadores para esta tecnología: Comunidades de Andalucía (4.000 MW en el 2010), Cataluña (3.000 MW en 2010), Castilla-León (6.700 MW en 2010), Galicia (6.300 MW en 2010), Castilla-La Mancha (4.450 MW en 2011), Aragón (4.000 MW en 2012), Canarias (893 MW en 2010), y la Comunidad Valenciana (2.359 MW en 2010).
Podemos destacar que la energía eólica se genera indirectamente gracias al Sol. Este calienta el aire y esto provoca las corrientes que generan viento. El viento es inagotable, y se renueva de forma continua. No produce ningún tipo de contaminación. En todos los lugares se puede conseguir en mayor o menor medida. Cada vez es más trueque conforme adelanta la tecnología. Permito el desarrollo sin expoliar la naturaleza, respetando el medio ambiente. Las instalaciones son fácilmente reversibles. No deja huella.
Otro uso de la energía eólica, es el de molino. Un aerogenerador se conecta directamente a una carga, sustituyendo su generador eléctrico, y su función más extendida es el bombeo de agua. Estos molinos constan de muchas palas, de 15 a 40, que consiguen aprovechar mucho mejor el viento a bajas velocidades. Arrancan desde los 4,8 Km. /h hasta los 28 Km./h, manteniendo una capacidad de rotación constante interesante para tener una cantidad de agua continua, aprovechando tanto los vientos fuertes como los débiles y evitando instalar grandes depósitos de agua.