El suelo radiante es el sistema de distribución de la calefacción más eficiente, confortable, silencioso y versátil que existe. Nuevas Energías Renovables recomienda su instalación con preferencia sobre otro tipo de emisores tales como los fancoils o los radiadores, y sólo instala los materiales de mayor calidad para asegurar que nuestros clientes disfruten de sistema de durante toda la vida.
Calefacción mediante suelo radiante
Este tipo de calefacción es la que mejor se adapta a la energía solar térmica y la que menor consumo de energía presenta. Además, es el sistema más saludable, tanto, que es recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Calefacción y aire acondicionado mediante suelo radiante
La misma instalación puede utilizarse para refrigerar en verano como si fuera aire acondicionado. Para ello es necesario que el grupo calefactor sea una bomba de calor, ya que estas pueden generar calor en invierno y frío en verano.
El suelo radiante consiste en un sistema hidráulico de calefacción que se soterra bajo el suelo, colocando las tuberías de forma uniforme por toda la superficie. Al estar enterrado, es completamente invisible y silencioso, aumentando el confort y disfrute de la temperatura, por lo que éste es el sistema de calefacción recomendado por lo expertos.
Al igual que en los sistemas de radiadores, es necesario disponer de alguna fuente de energía que produzca el calor. Convencionalmente se usan calderas, pero cada vez con más frecuencia se está combinando con otros dispositivos eficientes, tales como las bombas de calor o la energía solar, que también reciben subvenciones.
Es necesario tener en cuenta el tipo de suelo que se va a instalar, puesto que el más adecuado es la baldosa; el parquet o la madera funcionan como aislantes.
Se colocan varias capas aislantes por debajo de las tuberías para impedir escapes de calor. Las tuberías se recubren con cemento y sobre éste, se colocan las baldosas, que es el tipo de suelo más adecuado para el suelo radiante; colocar parquet es desaconsejable debido a que la madera puede ceder como consecuencia de los cambios de temperatura, y la moqueta también, ya que funcionaría como aislante.
Distribución en serpentín
La tubería entra por una parte de la habitación y va avanzando en líneas paralelas hacia los otros extremos; la desventaja es que al llegar al otro extremo de la habitación la temperatura del agua ya ha disminuido.
Distribución en doble Serpentín
También se utilizan serpentines; no se tiene la desventaja del serpentín único y es ideal para habitaciones irregulares.
Distribución en Espiral
Es el sistema que ofrece una temperatura más regular a lo largo de todo el suelo de la habitación. Se comienza en un extremo de la habitación y se avanza en espiral hacia el centro, dejando espacio para que el tubo vuelva a salir por el mismo sitio.
Ya en el siglo XII antes de Cristo, los romanos utilizaban el "Hipocasus", que se basa en el mismo sistema que el suelo radiante. Entonces, bajo el suelo había unos huecos por donde circulaba aire caliente procedente de una especie de horno realizado 'ad hoc'.
En España durante la Edad Media se utilizó un sistema parecido, y aún hoy puede verse en algunos lugares de Castilla. El sistema era tan apreciado que se denominó "la gloria", porque los que la usaban decían estar en la misma.
El suelo radiante se extendió por Europa a raíz de la crisis del petróleo de los años 70, y también debido a que debido a su invisibilidad muchos arquitectos la aprecian como sistema de calefacción. Se aplica en todo tipo de viviendas e incluso algunos fabricantes han empezado a darse cuenta de que les resulta útil para aplicarlo en procesos industriales de secado de productos.